Adios, lúgubre mundo. No me aflige morir en tan noble combate. [Bosola en Malcontent]

Adios, lúgubre mundo. No me aflige morir en tan noble combate. [Bosola en Malcontent]

 
 
Dossier completo

Grumelot y Teatro en Tránsito presentan Malcontent, un espectáculo sobre la corrupción en todas sus formas y las relaciones entre vida pública y vida privada, familia e individuo, en un mundo de perversiones y ambiciones fuera de control en el que la insatisfacción, el descontento, el malcontent, es la sensación dominante.

 

Estrenada en julio de 2011 en el Off Almagro, dentro del Festival Internacional de Teatro Clásico, donde obtuvo una mención especial del jurado por “el riesgo de la propuesta en la elección de un texto que no se encuentra en el repertorio habitual, así como el riesgo en la puesta en escena” con texto original de Jose Padilla y dirección de Owen Horsley, es una versión libre de La Duquesa de Malfi de John Webster, posiblemente la pieza no shakespeariana más representada en los escenarios anglosajones.
Crítica ELPAÍS

 
 
 
 
 
 

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    Elenco
    Juan Blanco
    Carlota Gaviño
    Javier Lara
    Jose Padilla
    Iñigo Rodríguez-Claro
  • Dirección
    Owen Horsley

    Dramaturgia
    Jose Padilla

    Iluminación
    Cesar Cortés
    Javier L. Patiño

    Espacio Sonoro
    Agustín Batista
    Ángel Galán

    Diseño Gráfico
    Claudia Gaviño

    Escenografía-Vestuario
    Owen Horsley
    Verónica Farizo
    Grumelot

  • Fotografía
    David G. Vargas

    Audiovisuales
    David G. Vargas
    Agustín Batista

    Producción Ejecutiva
    Carlos Aladro
    Leticia Rodríguez

    Director de Producción
    Federico Aladro

    Ayudante de Producción
    Verónica Farizo

    Adjunto a la Producción
    Javier Ortiz

    Ayudante de Dirección
    Javier L. Patiño

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    En un mundo de asfixiantes relaciones fraternales, la Duquesa viuda de Malfi, tomando por esposo en secreto a su mayordomo Antonio, se enfrenta a sus dos poderosos hermanos: Ferdinando y el Cardenal. Un espía a las órdenes de los hermanos de la Duquesa, Bosola, malcontent por excelencia, descubre el matrimonio y el embarazo que la pareja ha mantenido en secreto durante nueve meses y lo comunica a Ferdinando. La venganza de éste sobre su hermana desarrolla hasta límites casi cómicos la idea de crueldad.

     

    La ambición sin límites, el voyeurismo y el espionaje; la corrupción del individuo y del estado; la inoperancia de la familia y la inestabilidad de la identidad individual; el papel de la mujer en un mundo de hombres; la capacidad del ser humano para la crueldad, configuran en La Duquesa de Malfi un apretado mosaico temático que, lejos de ser planteado intelectualmente, se presenta como sucesión de imágenes, de atmósferas, de sensaciones: como un compacto y ahumado espejo del corrompido mundo. Un mundo claustrofóbico y sofocante, pero también brillante en su oscuridad.

    Javier Lara y Juan BlancoMalcontentMalcontent6Malcontent2MalcontentMalcontent5

    EL MALCONTENT

    Infeliz, agitado e inestable, Bosola, como paradigma de malcontent, está insatisfecho, aunque no resentido. Incómodo en el mundo de la obra en la que ha sido escrito, está ansioso por cambiarlo o, cuando menos, enfrentarse a él. Este desencantado, que se para frente al mundo y lo observa con frialdad y disgusto, es heredero de una larga tradición de insatisfechos crónicos entre los que se cuentan Hamlet, Yago, Jaques el melancólico o, incluso, el Antonio de El Mercader de Venecia.

     

    Figura arquetípica del drama renacentista es, las más de las veces, un puente entre espectador y espectáculo: la síntesis del conjunto de espectadores, un personaje con  conciencia de habitar una ficción y con la capacidad para comentarla.

     

    En tanto que estilización de una realidad histórica, podríamos ver en los malcontent a toda una generación lúcida de jóvenes -de la que el propio Webster formaría parte junto a Marston Middleton, Dekker, Fletcher o Beaumont- con una sólida formación intelectual, en tiempos de crisis económica y corrupción en la corte. Licenciados y estudiantes buscando fortuna en Londres que, como hiciera en España nuestro Lope de Vega, encontraron un medio de vida en el servicio como secretarios aunque, en diversos casos, el secretario tuviera mayor formación y mejor ingenio que su señor. El retrato del descontento y la frustración de esta generación puede apreciarse en los malcontents websterianos desde Flamineo, secretario del Duque Brachiano en El diablo Blanco, hasta Bosola, intelectual degradado a criado de las caballerizas en Malfi y espía a sueldo de los hermanos de la Duquesa, envilecido macchiavel con conciencia de su propia tragedia.